Pangkalan Bun

 Pangkalan Bun es el punto de partida para desplazarse hacia el Parque Nacional de Tanjung Puting. Nadie se detiene aquí, básicamente porque es un pueblo aislado en el cual no hay nada que ver más allá que el día a día de los locales.
Con ganas de hacer un turismo alternativo quisimos darle una oportunidad y nos alojamos en homestay (casa de una familia local) que aunque no hablaban inglés, nos acogieron genial. Nina y su familia fueron nuestros anfitriones.

Cenando con Bayu, el hermano de Arif, el guía con el que habíamos quedado al día siguiente.

Y esto es un típico cuarto de baño de una casa cualquiera en Borneo jaja, en el cual no hay ni ducha ni jabón (porque la gente baja al río a lavarse), ni papel, ni taza por supuesto, ni lavabo, ni nada con qué secarte. Solo una letrina (como casi todos), un cubo con agua, un cazo y un desagüe en el suelo... ahora consiste en echarle imaginación y apañarte como puedas!

Typical breakfast. La "Indomilk" era lo más.
Bayu apenas hablaba inglés pero al día siguiente 


nos quiso acompañar para visitar el pueblo.

En el mercadillo local, Bayu nos iba aconsejando sobre qué cosas típicas podíamos ir probando en los puestos callejeros. Mi comida indonesia preferida: el temphe, una especie de queso hecho con soja que cocinan de muchas formas diferentes, riquísimo!
En toda la mañana no nos cruzamos con ningún turista.


El río Arut atraviesa Pangkalan Bun.
 Por la mañana la gente baja de sus casas con jabón hasta estos aseos que están al borde del río para asearse.


Lo de asearse con los vecinos es totalmente normal, es más, es todo un ritual en el que pierden muucho tiempo y los ves frotarse a conciencia todo el cuerpo.
 Un momento curioso para socializarse...





y para divertirse!




 El mercado local nos encantó.


                                             
Buena experiencia tanto en el pueblo como en el homestay.

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