Varanasi: la antigua Benarés

¡Oh, Benarés! 
Un sueño viajero de los gordos y un motivo de peso para viajar a India.
La antigua Benarés y actual Varanasi es una de las 7 ciudades santas del hinduísmo.
Se dice que fue fundada por el Dios Shiva.
Se estima que la ciudad tiene más de 4.000 años de antigüedad.
Peregrinos de todas las partes de India acuden a los gaths del río Ganges para liberarse de sus pecados en sus aguas sagradas y también para ser incinerados según
los rituales tradicionales del hinduísmo.
Los hinduístas creen en la reencarnación
Según haya sido tu karma en la vida actual, te reencarnarás en la próxima vida. Si tu karma es positivo tu reencarnación también lo será, pero por el contrario, si tu karma está manchado, te reencarnarás en un ser vivo inferior. Vamos, que en otra vida puedes tener una vida mejor que la de ahora pero también mucho peor.
Por esto, y vistas las miserias que pasan la mayoría de la población, nadie se quiere reencarnar. La traidición hinduísta dice que si, a tu muerte, tu cuerpo es incinerado y arrojado al Ganges no te reencarnarás jamás. Así que es un ritual por el que todos ansían pasar. Por ello, son muchos los peregrinos (ancianos y gente enferma sobre todo) que acuden a Varanasi a morir.
La ciudad está llena de gente anciana. Incluso antes, había edificios enteros destinados a los ancianos que acudían allí a esperar su muerte.
El ambiente es mágico y sobrecogedor al mismo tiempo.
DÓNDE ESTÁ
Varanasi se encuentra en el estado de Uttar Pradesh.
CÓMO LLEGAR
Las líneas de tren funcionan muy bien. Yo llegué desde Agra en unas 9 horas (hay otro que le cuesta 13h). Desde cualquier gran ciudad hay conexión ferroviaria.
Aquí un enlace sobre viajar por India en tren.
También dispone de aeropuerto por lo que la comodidad está servida.

ALOJAMIENTO
Amplia oferta de hoteles y hostels a gusto del viajero.
Yo me alojé en este: Holy Ganges View. Un hotel modesto de habitaciones simples y una estupenda terraza comunitaria en la planta alta.
Unas 900 rupias la habitación doble con desayuno.
Está situado al inicio de Assi Ghat, totalmente al sur de los ghats principales. Es un punto estratégico ya que la zona es tranquilísima y estás a un paso de todo.


LOS GHATS
Las escaleras empinadas que bajan al Ganges se llaman ghats. Hay unos 80 ghats pero la zona principal va desde Assi Ghat (al sur) hasta Raj Ghat (al norte). Una travesía por el río es una de las mejores inmersiones que pueden tenerse en la ciudad.
También se puede pasear de ghat en ghat pero es frecuente que el río esté muy crecido por lo que se inundan y es imposible así que la mejor forma para verlo todo bien es el paseo en barco.
Barqueros dispuestos a llevarte hay a montones.
Cada uno de los ghat tiene una historia diferente y en cada uno se hacen unas oraciones y fiestas distintas.
A los muertos los incineran en dos ó tres ghats. Uno tiene un crematorio eléctrico para la gente que no puede pagar una cremación o para extranjeros hinduístas. El ghat más importante donde se hacen la mayoría de las cremaciones es el Manikarnika. Al visitarlo está totalmente prohibido, además de muy mal visto por ser irrespetuoso, tomar fotografías.
Los cuerpos de los difuntos son transportados por los callejones del casco antiguo en una camilla de bambú cubierta por telas de colores.
Antes de ser incinerados se mojan en el Ganges.
En el ghat está esperando un montón de leña...
Para presenciar las cremaciones lo mejor es ir directamente a Manikarnika y mostrar respeto desde una posición discreta. Una vez incinerado el cuerpo, los indios de la casta más baja, son los encargados de golpear lo que queda del cuerpo y las cenizas para lanzarlo al Ganges.

UN PASEO POR EL GANGES
Merece la pena. Mucho. Las vistas de todo lo que ocurre a la vez no tienen precio.
Había leído de todo sobre lo que te puedes encontrar flotando por el río.
Si se muere una vaca, la tiran al Ganges. Si se estropea cualquier aparato, fácilmente pueden tirarlo al Ganges. Los excrementos de los vecinos de los ghats, van al Ganges (bajan por la mañana en organizados turnos para no coincidir hombres y mujeres y se ponen ahí a la orilla del río a hacer sus necesidades). Y por supuesto, cuando acaba una incineración, lo que queda del cuerpo, al Ganges también. TODO va al Ganges.
Un río, que por muy sagrado que sea, está ultracontaminado. El agua abarca todos los tonos marrones que uno pueda imaginar.
Hay quién ha visto pedazos humanos flotando en el río... Los locales dicen que eso pasaba antes. Ahora se aseguran de que el cadáver haya quedado bastante deshecho antes de tirarlo.
Lo que sí se ven, y muchos, son animales enteros flotando.
Y a pesar de todo, la gente se arremolina en las orillas de los ghats a bañarse en el río.
Imprescindible ritual para limpiar el alma.
Inevitable no bajar para acariciar el agua... eso sí, el baño me lo ahorré.
Todos los días a las 6 de la mañana la gente se reúne para hacer meditación en Assi Ghat.



 Esa es otra de las maravillosas experiencias que me llevo de Benarés.
Todo el mundo es bien recibido a la meditación, da igual de dónde vengas, cuál sea tu casta, tu origen...

Al atardecer, en todos los ghats se celebra la Ganga Aarti, ceremonia de culto al río.
                                    Pero Varanasi es mucho más que el Ganges y sus rituales.
En el entramado de calles laberínticas que quedan detrás de los ghats, puedes ver casi cualquier escena.
                     Es uno de esos paraísos fotográficos que a mí me enamoran.
 Además de callejear (lo mejor) y curiosear por las tiendecitas, es interesante visitar algunos de los templos de la ciudad (en la mayoría no se pueden hacer fotografías).


Manteniendo distancias y siendo respetuoso con todo lo que se ve, es seguro pasear en solitario por sus calles, coger tuk tuks, entrar hasta el fondo fondo de las tiendas locales, bares, etc. Al menos yo es lo que percibí.
Uno de los lugares más caóticos y descaradamente indiscretos de la Tierra. Me encantó, aunque entiendo perfectamente que haya a gente a la que le horrorice.
Vida, muerte, misticismo, sufrimiento y tradición. El lugar perfecto para amar y odiar el país al mismo tiempo: enlazo aquí unas reflexiones viajeras de amando y odiando India.
Un lugar para volver algún día.

Estuve 6 días en Varanasi por lo que mi estancia allí dio para mucho más que visitar lo típico de la ciudad. En las próximas entradas (puedes seguir los enlaces)

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