Makassar

Hasta 1.999 conocida como Ujung Padang. Actualmente ese nombre solo lo tiene el aeropuerto; la ciudad es Makassar.
La llegada al aeropuerto fue apoteósica. Éramos los únicos turistas y en cuanto salimos de recoger las mochilas todo el mundo se lanzó hacia nosotros como si fuésemos famosísimos.
Decenas de ventanillas con mujeres gritando que sacaban medio cuerpo fuera para saludarnos, taxistas que venían en masa a darnos la mano...
Nada más llegar supimos que el destino prometía.
Cuando saqué la cámara para inmortalizar el momento surrealista se cortaron y se metieron en sus casetas.

Llegamos sin alojamiento pero ese mismo día en Lombok tuvimos acceso a Intenet y nos guardamos la dirección de un hostel que estaba céntrico y tenía disponibilidad. El "Wisma Red". NO VAYÁIS NUNCA.
Nadie conocía ese hostel, el taxista dio mil vueltas a la ciudad preguntando a todo el mundo que se encontraba, era de noches y casi no había gente por la calle. Tras dos horas dando vueltas lo encontramos en un callejón. En la cochambrosa entrada: fotos sospechosas, decoración chunga y un olor raro... Pensando que simplemente era un lugar extraño, subimos a ver la habitación y huimos despavoridos!! Aquello era un burdel chungo pero chungo chungo...
Cuando ya nos veíamos en la calle, apareció
una pareja de chinos rescatadores que hablaban inglés!! Biien!
Nos ofrecieron un hotel por unas rupias más y nos llevaron en su propio coche.
Este hotel sí lo recomiendo! Los chinos rescatadores eran los dueños, nos ofrecieron muchas opciones para visitar Sulawesi. Buena gente y buenas sensaciones. Único sitio de Indonesia en el que no tuvimos que regatear nada.
Los turistas que van a Sulawesi aterrizan en Makassar pero, sin detenerse, luego se trasladan hacia otros lugares.
Cierto es que Makassar no tiene nada que ver. Solamente hay un fuerte holandés de cuando la colonización (bastante feo por cierto). Pero, por alguna extraña razón, los lugares sin turismo y sin nada que ver en especial me atraen de una forma inexplicable.
Dedicamos dos días para conocer Makassar.
No es ni bonita, ni limpia, ni tiene monumentos ni nada de nada. La palabra que mejor define a Makassar es que es una ciudad AUTÉNTICA.
En el puerto solo nos cruzamos con una pareja de jubilados americanos que estaban dando la vuelta al mundo. A parte de ellos, no vimos a ningún turista en los 2 días y medio que estuvimos allí.
Cogimos una bicitaxi para ir a conocer el puerto y aquel hombre, con el que no había forma de entendernos, nos llevó por donde le dio la gana. Paraba, nos esperaba y continuábamos el trayecto entre atasco y atasco.La zona cercana al puerto está muy subdesarrollada.

Muchísima gente nos paraba por la calle y nos pedían fotos: solos, con ellos, de cerca, de lejos, ahora un selfie, ahora una tú sola.... En Makassar nos hicieron a nosotros más fotos que nosotros a ellos y a la ciudad. En Java también vivimos esta situación de gente que se acercaban a pedirte fotos con ellos pero nada comparado con Makassar. Se nota que el turismo escasea y no acostumbran a ver gente occidental. 
Y bueno, lo de ir por la calle saludando a todo el mundo también fue curioso. Nos veían paseando con la bici y los gritos de "Hi Mister!!" "Hello Miss!!" eran constantes. 
Uno de los lugares más agradables y respetuosos de Indonesia. Recomiendo totalmente Makassar a gente, que como yo, valore por encima de todo las sensaciones y no tanto "las cosas que ver".



La gente duerme a cualquier hora en cualquier lugar (muy típico en el sudeste asiático). Nosotros, fusionando esta costumbre con la española, echamos la siesta en la terracilla de un bar junto a más gente.
Y esto era un centro comercial en el centro de Makassar en el que podías encontrar cualquier cosa. Otro lugar para visitar y conocer un poco más a la gente local.
Frutas del dragón, durianes, cocos...
Esto es un restaurante cualquiera en el que en vez de enseñarte la carta te enseñan las neveras.
Aunque lo mejor para probar la gastronomía local son los puestos callejeros.







Esto es lo que pasa cuando aparece un gato y le echas la espina de tu pescado...









Tras unos días adaptándonos a la desconocida Sulawesi, dejamos las mochilas grandes en el hotel para recogerlas a la vuelta y nos llevamos lo justo en la pequeña para coger un bus nocturno que nos llevaría hacia el centro de la isla.

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